jueves, 23 de junio de 2011

Relato - La senda del Minotauro - Capitulo 1

Capitulo 1.

- Tabernas de paz -

  -¿Cuántas veces te lo tengo que decir, Anon? No hay que fiarse de un seguidor del caos. A caso ya no te acuerdas de “La encrucijada del diablo”-
El enano estaba de pie frente a la mesa que ocupaban el y sus compañeros en “La posada del Rojo”. El hechicero y el elfo lo seguían con la mirada en su ir y venir, desde sus taburetes, sabiendo lo testarudo que puede llegar a ser un enano (y mas un enano medio sobrio), lo mejor era dejar que se desahogase, que se cansara de hablar; así lo hacían siempre cuando se tenia que tomar una decisión difícil.
Mientras el enano seguía con su monologo, Ewin se acerco disimuladamente al hechicero y le susurro

  -¿Ahora?-

El asintió levemente con la cabeza, un gesto que no paso desapercibido para el enano.

  -¡Ya estáis otra vez! Me tenéis harto con vuestros susurritos y secretitos, pues sabéis que…-
  -¡Steel! Te desafío a un duelo de cervezas-

El enano aturdido por la brusca interrupción a la par que sediento a causa de su discurso, contestó a duras penas:

  -¿co-como? ¿Que? ¡Ja!, pobre elfo, acaso no tuviste bastante con la ultima vez, creo recordar que acabaste tan borracho que te pusiste a bailar encima de las mesas, los elfos no tenéis aguante-

En realidad fue el enano quien bailó durante toda esa noche, un hecho que Anon y Ewin no tienen intención de revelarle.

  -acepta el desafío gordinflón-
  -¡Maldita sea Ewin! Como tengo que decirte que es la constitución de mi raza, ¡Posadero! Trae más de ese mejunje matatrolls que tienes por cerveza-

Anon desde su taburete sonrió satisfecho, la decisión ya había sido tomada y con el enano fuera de juego todo seria coser y cantar, más o menos.

La cita había sido fijada para las seis y ya llegaban casi una hora tarde.

  -Enano ponzoñoso-Murmuraba Anon en voz lo suficientemente baja para no ser oído pues, a pesar de tener una dolorosa resaca, a Steel aun le quedaba suficiente mal genio en el cuerpo como para soportar una tercera pelea mas.
  -Apretad el paso o no llegaremos jamás-
  -Por los dioses, deja de gritar y ¿a que viene tanta prisa? Me va a estallar la cabeza-
  -¿ya no te acuerdas? Anoche acordamos incluir al guerrero del caos-
  -¿Qué? Yo no acepte nada de eso, Ewin-
  -¡claro que si!, tus palabras exactas fueron: “no tengo nada en contra de ese tipo”-
  -Pe-pero yo no…-
  -Acéptalo, Steel, dijiste que sí. Ahora no te nos eches atrás-
  -ahhhhh, haced lo que os dé la gana Anon, de todas maneras es lo que hacéis siempre-
  -brrrrf, Por fin- Musito el hechicero.
  -¿y como se llama el maldito diablo?-
  -Asgaroth el bruto- Respondió Anon.
  -Supongo que lo de “el bruto” será por su forma de luchar- Dijo Ewin.

Justo en ese momento llegaron al punto de encuentro, un pequeño cuchitril que hacia las veces de taberna en el peor barrio de la ciudad; y justo cuando estaban a punto de cruzar la puerta, un corpulento tipo atravesó la ventana de la derecha rompiéndola en mil pedazos, al tiempo que del interior de la taberna se oían una infinidad de improperios y maldiciones, inapropiadas para ser escritas aquí, ya que podrían herir la sensibilidad del lector.  

  -Creo que llegamos justo a tiempo-. Gruñó el enano.

Al entrar se encontraron con el guerrero del caos en medio de una refriega descomunal que involucraba a todos los presentes en la taberna, tratando de reducirlo con todos los recursos a su alcance; lo que incluía jarras de cerveza, taburetes, mesas e incluso a sus propios compañeros mas borrachos que eran lanzados por los mas fuertes (que también eran los mas cobardes) hacia el guerrero con la esperanza de causarle algún daño o al menos entretenerle lo suficiente como para huir; Anon y su grupo se acercaron cautelosamente a la barra.

  -Dime posadero, ¿Qué dichoso demonio les ha picado a tus parroquianos?-

El posadero que estaba demasiado ocupado tratando de proteger las jarras de detrás de la barra, no se había percatado hasta ese momento de los nuevos clientes.

  -¿Anon?, dioses de los hombres, en que hediondo pozo andabas oculto viejo carcamal, Ja Ja Ja-
  -¿viejo yo? Se nota que hace tiempo que no te ves en un espejo en condiciones, Cormir-
  -¡Maldita sea Ewin! ¡Deja de pisarme!- Grito el enano, en medio de lo que al elfo le pareció un baile muy extraño.
  -Pero si no soy yo-
  -grrrr. Se acabo, les voy a enseñar a esto patas largas como son las peleas taberneras de verdad-

Y con esto el enano, de un salto, se subió a la mesa que tenía más cerca y de ahí se lanzo con un terrible rugido a la pelea, dando mamporros a diestro y siniestro, sin que los demás combatientes tuvieran tiempo de verlos venir.

  -Nada como una pelea para que un enano se olvide de la resaca, Ja Ja Ja- Rió el elfo.
  -Oye Cormir, ¿a qué viene esta bronca?-
  -A lo que vienen todas desde que esta por aquí ese maldito adorador del caos. Por lo visto solo sabe entretenerse de dos formas, bebiendo ó golpeando-
  -Pues lo de golpear se le da bastante bien-
  -Eso es porque no lo has visto bebiendo, elfo, en una semana a acabado con casi todos mis barriles de cerveza. Anon dime que te lo vas a llevar-
  -No depende solo de mí, pero si dices que se aburre tanto no será difícil convencerle de que se nos una en nuestra pequeña misión-

Tras un largo rato, varios chichones y muchas jarras menos en el ajuar del posadero, los combatientes se cansaron de luchar o mas bien, en el caso del guerrero del caos y del enano, dejaron satisfechas sus ansias de lucha, de modo que fueron a reunirse con sus compañeros en la mesa en la que estos aguardaban pacientemente y al resguardo de la lucha.

  -Debo de admitir que eres un luchador fiero y diestro en el arte del combate desarmado- le dijo Steel al guerrero, en tono fraternal.
  -Pues tu estilo de lucha se parece bastante al de los devotos sanguinarios de Krhone-

Esto es lo que el guerrero del caos entendía por un cumplido en toda regla, y así fue como decidió tomárselo el enano, de tan buen humor estaban, tanto el uno como el otro, tras una larga pelea; lo suficiente como para prodigarse someros cumplidos así como para aceptarlos de alguien tan diferente a ellos mismos.

  -Así que, el bruto- dijo el enano tras un breve momento de silencio.
  -Bueno, es el mote que me han dado, supongo que entenderás porque; un sobrenombre que me es de utilidad a la hora de la lucha sobretodo-
  -¿Y cómo es eso?-
  -¿Como te sentirías al ver venir hacia ti a un tipo malcarado?, que es presuntamente adorador del caos y que además le han otorgado el mote de “El bruto”- Respondió el guerrero haciendo un guiño al enano.
  -Entiendo, has dicho presuntamente adorador del caos, ¿a qué te refieres con eso?-
  -Pues, me refiero a que los adoradores del caos no están muy bien vistos por aquí, no sin causa justificada; siempre que puedo trato de pasar por un aventurero extranjero de las tierras del norte-

El enano le miro de arriba abajo; era un tipo alto y musculoso, de metro ochenta aproximadamente según le parecía al enano; llevaba puesto el peto de una armadura de placas metálicas, de un color rojo vivo, el peto se veía desgastado y sucio por el paso de las batallas tanto en las guerras como en las tabernas; su nariz tenía una forma peculiar, chata y torcida hacia la derecha, posiblemente rota en alguna pelea y mal curada; sus ojos eran del color de las esmeraldas, se dice que algunos ojos tienen una luz interior, y que su mirada puede hacer zozobrar el corazón de las muchachas más duras, los del guerrero no, la luz llegaba a sus ojos pero jamás salía y sí, su mirada hacia zozobrar corazones, zozobraban, escoraban y finalmente se hundían en un mar verde de temor, no de pasión; su rostro en general no era desagradable de ver, salvo por la mencionada nariz que parecía fuera de lugar y el tono grisáceo de su piel. Todo esto llevó a pensar al enano en la posibilidad de que las autoridades de las ciudades se tragasen el cuento del aventurero extranjero, si bien el guerrero tenía un acento bastante marcado.
Al darse cuenta Asgaroth de que el enano lo miraba con suspicacia, dijo:

  -Parece increíble el poder sugestivo que tienen un par de monedas de oro a la hora de hablar con la autoridad del pueblo- acto seguido se rio sonoramente.

Entretanto habían llegado junto a Anon y Ewin.

  -Me alegro de poder hablar finalmente contigo, me llamo Anon- dijo haciendo una leve inclinación de cabeza, acto seguido señalo con la mano al elfo.
  -El es Ewin, y creo que ya conoces a Stigund, aunque todos le llaman Steel.-

El guerrero que era un tipo que no se andaba por las ramas, dijo:

  -Bien, ahora ya nos conocemos, pero no sé qué infierno queréis de mí-

Steel le lanzo una sonrisa al hechicero, a modo de burla, pues sabía lo pomposo que le gustaba ser a la hora de presentarse. Este le ignoró y prosiguió.

  -Está bien, iré al grano; queremos que te unas a nosotros en nuestra próxima empresa-
  -¿En qué consiste esa “empresa”? Y ¿Qué saco yo de ella?-
  -Recibirás un pago de cien monedas de oro por unirte a nosotros, el oro que encontremos así como los objetos se repartirán a partes iguales. Se trata de una misión de rescate-
  -Vaya así que rescataremos a una damisela en apuros, Ja Ja Ja seguro que nos lo agradecerá muy bien-
  -Supongo que si vas de ese palo…., aunque no creo que le interese mucho- respondió con sorna el elfo.
  -En realidad se trata de nuestro compañero Börglik, que fue capturado en nuestra anterior  “empresa” por los orcos blancos del Monte Grimfang, el caudillo “Bartundy Grolteg” lo tiene cautivo en su mazmorra-
  -O al menos, esperamos que aun lo mantenga con vida- apunto Ewin.
  -Parece sencillo, entrar matar orcos, trolls, goblins y a saber que mas, liberar a vuestro compañero y salir de allí de una pieza- se mofó Asgaroth.
  -Bueno por eso hemos pedido tu colaboración- el enano respaldo sus palabras con una palmada en la espalda del guerrero.
  -¡Ja! En vuestro “plan” se os escapa algo, solo seremos cuatro y ellos podrían ser mas de cien, parece más un suicidio que una operación de rescate-

El hechicero, se apoyo sobre la mesa para poder acercarse al guerrero y con expresión divertida dijo:

  -Pero será emocionante, además que es un guerrero del caos sin ninguna guerra en la que luchar, aquí solo haces que oxidarte bebiendo el peor licor de la ciudad, iniciando peleas solo por recordar el fragor de la batalla. He visto tus ojos Asgaroth y me dicen que anhelas un poco de acción-

Asgaroth medito las palabras del hechicero; recordó las guerras, los enemigos, el fragor de la batalla, la sangre roja salpicando por todas partes; recordó las veces que el enemigo los superaba en número, cuantas veces ha visto de cerca a la muerte y la satisfacción que le producía darle esquinazo en el último momento, no por miedo a ella.

  -Acepto.- dijo con la mirada pérdida, inmerso aun en los recuerdos, en los de guerra y en los de antes de la guerra…
…y en los recuerdos del día en que cometió el mayor error de su vida.

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